¡Al intestino humano, también lo llaman el “OTRO CEREBRO”!

El sistema nervioso central está compuesto por el encéfalo, que está en la cabeza, y la médula espinal, por su parte el sistema nervioso periférico incluye a todos los demás nervios del cuerpo. Al sistema periférico, pertenece el aparato digestivo, que está compuesto por 100 millones de neuronas que son pocas, si se comparan con los aproximadamente 85.000 millones que posee el cerebro humano. La estructura neuronal en el cerebro, es mucho más compleja y grande, que la que se encuentra en el sistema digestivo (incluido el estómago, esófago, el recto, el páncreas y la vesícula biliar).
Por ello, en este sentido, no tienen comparación, eso sí, según la doctora Rossi, entrevistada por la BBC, el intestino tiene su propia autonomía para tomar decisiones, no necesita que el cerebro le diga qué hacer, de ahí que algunos piensen que es “nuestro segundo cerebro”. Pero, lo que está claro, es la gran importancia que tiene la salud intestinal, en la salud en general.

El intestino grueso es el biorreactor, donde toda la comida no digerida es procesada por bacterias y degradada en compuestos de fácil absorción, como ácidos grasos de cadena corta (componentes de las grasas) y azúcares simples.
El intestino contiene la microbiota, más de 1.000 especies diferentes de microorganismos, que lo convierten en una entidad viviente independiente, que se guía por reglas también independientes del cuerpo humano. Una microbiota normal o en equilibrio contiene especies de microorganismos que funcionan en conjunto con el cuerpo.
Estos microorganismos saludables, son muy importantes para evitar el ingreso de aquellos que pueden producir alguna enfermedad, regulan el sistema inmune y absorben nutrientes.
La composición de la microbiota está determinada por varios factores, tales como la forma en que se nace (parto normal o cesárea), la alimentación que se tiene desde la infancia, el uso de antibióticos y los hábitos de higiene. Por ejemplo, cuando el bebé se alimenta con leche materna, posee una población microbiana que produce respuestas inmunes más eficaces en contra de las infecciones, que los bebés alimentados con fórmula.

Además, más de un 80% de la hormona serotonina, se produce y se almacena en el intestino. Por ello, investigadores y científicos dicen que, muchos problemas mentales están relacionados con desequilibrios en la flora intestinal que afectan los niveles de serotonina.

¡Evite la depresión estimulando la SEROTONINA!

EL MAL OLOR DE LAS HECES 
La función principal del colon (primera parte del intestino grueso), consiste en fermentar los alimentos que no se han digerido por completo, para extraer los últimos nutrientes y que pasen a la sangre. Cuando el colon está sano y funciona adecuadamente, los residuos que quedan son inutilizables, se evacúan con regularidad y no desprenden mal olor.
La presencia de bacterias y levaduras dañinas, altera el tránsito intestinal provocando estreñimiento o diarrea y dichos residuos tienen mal olor. Además, la absorción de nutriente se vuelve deficiente. Esta flora intestinal nociva produce gas carbónico, metano e hidrógeno copiosamente y esto provoca bolsas de gas a lo largo del colon, con sus consabidas molestias para las personas que lo padecen.

EQUILIBRIO DE LA MICROBIOTA
Después del nacimiento, el equilibrio de la microflora intestinal evoluciona constantemente; es un equilibrio dinámico (impide el desarrollo de bacterias patógenas) que puede romperse debido a factores como el abuso de los medicamentos, el consumo de alimentos altos en metales pesados (pescado y otros), alimentación inadecuada y el uso de antibióticos.

Se ha sugerido que, la microbiota intestinal sea considerada como un órgano más del cuerpo, puesto que, como los otros órganos, está formado por una gran cantidad de células (microorganismos) que pueden comunicarse con el resto del cuerpo y a la vez recibir información de los otros órganos para dar una respuesta a diferentes estímulos.

MANTENIMIENTO DE LA MICROFLORA

√ PREBIÓTICOS
Incluir en las comidas, los alimentos que contenga prebióticos, ya que estos son el alimento de los microorganismos intestinales. Estos alimentos son ricos en fibra fermentable y se encuentran en los fructooligosacáridos (polisacárido inulina), galactooligosacáridos (legumbres), los mucílagos (linaza y chía), las pectinas (manzanas) y los beta glucanos (hongos, avena y cebada).

√ PROBIÓTICOS
Consumir alimentos que contienen probióticos (bacterias beneficiosas) y que son fermentados de manera natural como el yogurt, el kéfir, la col fermentada, el té de Kombucha y el miso (pasta de soya fermentada).

Comer para satisfacer a la MICROFLORA, nos da SALUD

Los alimentos fermentados están llenos de VIDA Y SALUD!

Algo más de los alimentos FERMENTADOS…

√ POLIFENOLES
Incluir alimentos que son ricos en polifenoles, ya que se ha demostrado que el consumo de estas sustancias antioxidantes, favorecen el crecimiento de bacterias que benefician la flora intestinal. Algunas fuentes de polifenoles son: frutos rojos, uvas, vino, aceite de oliva, cacao, nueces y otras frutas y vegetales.

√ CONTROL DE LA ANSIEDAD Y EL ESTRÉS
Se debe de controlar el estrés y la ansiedad, ya que de esta manera también se favorece la buena salud y el desarrollo de la flora bacteriana beneficiosa y a la vez colabora con la movilidad y el tránsito intestinal. Por ello, se debe de practicar alguna actividad física, yoga, meditación o tai chi, entre otras disciplinas.

Durante la recuperación de mi salud, el consumo de alimentos fermentados y de los vegetales y las frutas, ha sido muy importante.

¡Alimente y cuide a su MICROFLORA!


Un estudio realizado, en el año 2018, por la investigadora Rosalinda Roberts y colaboradores, de la Universidad de Alabama en Estados Unidos demostró que, en el cerebro, tanto sano como enfermo, hay algunos microorganismos que son muy abundantes en la microbiota del intestino humano.
Esto ha puesto a la comunidad científica a pensar, ya que en el cerebro existe una barrera llamada barrera hematoencefálica que, en teoría, impide el paso de sustancias y células desde otras partes del cuerpo.
Hasta el momento, la científica no sabe cómo estas bacterias han llegado al cerebro y si son beneficiosas o no. También indica que se requieren más estudios y que una vez hecho esto, se podría comenzar a hablar de un microbioma (genes o material genético) cerebral, con efectos sobre la salud.


https://culturacientifica.com/2016/12/09/intestino-no-segundo-cerebro/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-45640966

Haz clic para acceder a Microbiotadelhumano.pdf

https//www.ecoosfera.com

https://www.saludnutricionbienestar.com/la-muerte-empieza-en-el-colon/

https://www.deustosalud.com/blog/dietetica-nutricion/seis-consejos-para-mantener-flora-intestinal-sana-equilibrada

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